La Autora



La Odisea de Ulises Zero en Nocturama

María Ramírez Ribes

Juan Nuño decía que la película que más veces había visto y que volvería ver era Random Harvest con Ronald Coldman y Green Garzón. En castellano se llamaba Niebla en el pasado. Nuño confesaba que la película lo dejó estático desde su adolescencia. Era la telenovela perfecta y la veía cada vez que la pasaban. Se trataba de un oficial de la Primera Guerra Mundial que a raíz de un disparo en la cabeza se queda amnésico. Lo trasladan a un centro inglés y en la noche del amnisticio, durante la fiesta se escapa, va a un pub, conoce a Green Garsson que lo protege y empieza una vida con ella. "Él no sabe quien es -contaba Nuño- sólo sabe que está con ella. Se instalan en una casita. Es escritor. Es lo que ha querido ser. Manda un libro se lo acepta una editorial, va a Liverpool a la cita" con el editor y cuando va a cruzar la calle "le atropella un carro, le da otro golpe en la cabeza y recobra la memoria. Resulta que es un noble que vive en Random Harvest y entonces se le borra Green Garsson y su vida anterior."

Este ha sido un tema recurrente de la literatura y el cine. Ana Teresa Torres lo retoma, de una cierta manera, en Nocturama para recrear un relato que para  algunos, pareciera inscrito en el campo de la ciencia ficción, pero que a mi parecer es una parodia escrita con un lenguaje desdramatizo que refleja, en el mejor de los estilos literarios, el asombro descolocado y absurdo hasta el extremo, de  acontecimientos que reverberan en un eco familiar.

La odisea de Ulises Zero se inicia en el punto cero de su vida y en el punto cero de una ciudad en la que reina la anarquía y el caos.



Una ciudad inmersa en una violencia callejera  en la que los asaltos y la inseguridad forman parte de la cotidianidad y se van incrementando. Una ciudad en la que la gente marcha a favor de algo que no se sabe muy bien qué es, y marcha sin saber siquiera si  llegará a su destino, o simplemente si llegara con vida a algún lado.  Una ciudad en la que la vida no vale nada y la identidad se desfigura por el entorno o por la manipulación. Una ciudad en donde la sobre vivencia es producto del azar, como lo puede ser la muerte, y en donde todos los que la habitan están marcados o llegarán a estar marcados con el signo de la aniquilación. Por eso, Ulises Zero está siempre en el punto cero de su vida, sin saber muy bien quien es ni como llegó a donde está, pero con el deseo permanente de la búsqueda de un personaje gris, Díaz Grey, como puede haber tantos,  a quien  alguien le atribuye  poderes especiales y que Ulises piensa le va a devolver su memoria original porque un alguien, en un momento crucial de su vida y en un entorno desconocido, que acaba siendo lo único familiar, le dijo que la clave se la daría Díaz Grey. La búsqueda de Díaz Grey se convierte en la razón de su vida. Ahí inicia el viaje, la marcha en busca de Díaz Grey, para encontrar que personajes grises no hay uno sino muchos y que el verdadero Díaz Grey, que él cree puede salvar su noción de identidad,  puede que quizá ya no exista o que esté desdibujado entre los escombros, salvando vidas hasta perder la suya propia.

Más que ciencia ficción lo que la novela de Ana Teresa Torres transmite son metáforas simbólicas de estados de ánimo  redactadas en el mejor estilo literario. Ana Teresa posee una doble virtud: escribe bien y conoce a fondo el entorno histórico y  el alma humana. Con estos dos recursos recrea una ficción que abandona la tragedia y desdramatiza el relato distanciándolo de la inmediatez de lo verosímil a través de un narrador que cuenta lo que otro le ha contado a unos terceros que quieren saber el desenlace de una historia en la que parece no haber ningún tipo de salida. Pero quieren saberlo como una diversión más, como el que contempla un show televisivo en la distancia, o un simple entretenimiento de una tertulia semanal en la que se comen pastelitos y se juega a las cartas, sin demasiada trascendencia y a sabiendas de que el relato del anfitrión narrador alrededor de la mesa de juego, es una manera más de pasar el rato sin que les afecte su vida organizada. Tal y como sucede en el caso de Enma, de Wakefield, o del Coronel Dickinson, los compañeros de partida de cartas de Aspern, el narrador a través del cual, en determinados momentos, conocemos la odisea de Ulises Zero. Es el juego del divertimento literario puesto en escena.

El distanciamiento del lector viene dado tanto por la superposición de los espacios y tiempos narrativos como por la ambigüedad de la voz del narrador, que unas veces narra de manera indirecta y otras en primera persona. Esta superposición de planos confunde y atrapa la atención del lector que pasa del ambiente aséptico de una tertulia nórdica a la anarquía desbocada de un valle  invadido por los "Guerreros del Sol", los "Vengadores de la Patria", o "los Guerreros de la Reina" que vitorean "sólo el pueblo salva al pueblo" y otras consignas que se repiten, mientras que van tiñendo de rojo todo a su paso.

Ulises, en su afán de encontrar su identidad, busca al verdadero Díaz Grey, que cree le dará la clave e intenta acercarse en lo posible a la habitación número 32 del Hotel Oasis, como quien busca un verdadero oasis en la aridez del desierto. Y cuando ya el Hotel  Oasis ha sido invadido y abandonado por sus dueños, busca las residencias las Urbex, en donde está la suite de sus pertenencias y el remanso y recuerdo de una urbe, de la ciudad en donde conoció a la mujer que para él sería Eudora Welty hasta  el final del relato. Hasta que ambos se ven también obligados a abandonar las Urbex para emprender un viaje a tierras desconocidas en las que ambos dejaran de ser quien son para emprender una nueva vida.
 
Un cierto tono de humor borgiano se desprende en mayor o menor grado   de la novela por el manejo del lenguaje y la inteligencia con la se entrelazan los elementos simbólicos del texto. En general, Nocturama, logra trasmutar la vivencia de una realidad  de desesperanza sórdida en un relato de asombro de la vivencia del absurdo que por su incoherencia, anarquía y caos pareciera estar ajeno a cualquier realidad posible, salvo, a título de paréntesis, a la que se respira y se lee en algunas noticias de la prensa caraqueña.

 En ese sentido el episodio del vampiro que acaba con los conejos de Nocturama es también muy significativo. La cultura del espectáculo que todo lo penetra, no podía estar ajena a la visión de muerte de ese rincón del planeta. Había que trasladar a la pantalla las imágenes para los televidentes ávidos de chupar ellos también, como el vampiro,  la sangre y la vida de los conejos de Nocturama y percibir la desolación de sus habitantes. Cuando el vampiro acabó con los conejos y el sensacionalismo de la noticia desapareció, los nocturamos  sufrieron el golpe al darse cuenta de  que habían desaparecido de la pantalla de CNN, era como si hubieran dejado de existir.

La odisea de Ulises Zero viaja de una oscuridad a otra, cada vez más insondable, en la que la única salida es el exilio.
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María Ramírez Ribes
Julio, 2007
mramir@movistar.net.ve